Definamos qué es Amor, o más bien, qué nos han enseñado sobre el amor: ¿Amor es dependencia; amor es abnegación; amor es sufrimiento? Definitivamente no.

El significado del amor es cultural, algo construido y aprendido a través de diferentes medios; de la educación de nuestros padres, de nuestras amistades, de la religión imperante, de las películas, de los libros, etc.

Abramos el objetivo
Eso que hemos aprendido de que amor es entrega, dependencia y abnegación, es simplemente eso; entrega, dependencia y abnegación. Pero de amor nada. No usemos el término a la ligera, no confundamos, desaprendamos.

Es difícil vaciar la mochila que llevamos a la espalda, llena de ideas no propias y acumuladas durante nuestra vida. El haber aprendido un concepto erróneo sobre el amor nos puede traer muchos problemas en nuestras relaciones. De hecho, muchxs de nosotrxs hemos reproducido modelos de relaciones amorosas nada saludables que incluyen tolerancia a los celos, y al control y entrega total. Definir el amor puede ser tarea compleja, pero podemos empezar por descartar lo que no entra en la definición: el machismo. No entra el maltrato, ni físico, ni psicológico, el cual sigue tristemente vigente por mucha más conciencia social que haya.

Avanzar hacia la igualdad y erradicar la violencia de género incluye acabar con creencias e ideas erróneas sobre el amor: no somos la mitad de nadie, no nos hace falta el amor para sentirnos completxs y desarrollarnos, esto genera una idea de dependencia, el mito de la media naranja.

Aprendamos
El amor auténtico debería basarse en el reconocimiento recíproco de dos libertades.
Amar no es un proyecto de vida, puede ser una parte importante de nuestro trayecto, un vehículo hacia el autoconocimiento y hacia nuestro desarrollo pero no un fin en sí mismo.

Tags