Cada vez resulta más difícil disponernos a leer. Falta de tiempo, disminución de la capacidad de concentración y sin duda cierta adicción a las pantallas, tan atractivas y luminosas. Poco a poco nos vamos alejando de la literatura de ficción o de la prosa narrativa en cualquier forma. Pero esto no significa que hayamos dejado de leer, pues lo hacemos cuando seguimos cualquier cadena de emails, cuando nos actualizamos con un hilo de Twitter, cuando conversamos por chat o cuando miramos películas subtituladas. Seguimos leyendo, pero de una manera muy diferente, mediante la pantalla y de manera interrumpida e intermitente. Siempre nos parece estar ocupados como para poder sentarnos para una lectura. Excusas.

La buena noticia es que están ganando tendencia los audiolibros, que pueden ayudarnos a reconectar con la prosa, con la narrativa, con la literatura de ficción, aunque de otra manera: no leyendo en papel, sino que escuchando los libros. Los audiolibros no vienen a reemplazar a aquellos impresos con tinta sobre papel, sino a ocupar un lugar diferente.

Probablemente los escuchemos mientras “hacemos otra cosa”, como cocinar, correr o trasladarnos de casa al trabajo. Los audiolibros pueden acompañar esos momentos y, como los escuchamos con nuestros auriculares, podemos generar una relación íntima con la obra que estamos escuchando, sin importar que alrededor nuestro esté lleno de gente.

En el período que corre, tan lleno de incertidumbre, de cotidianeidad constante, de pantallas y con un tan dificultoso “desenchufe”, los audiolibros pueden ser nuestros grandes aliados. Hay muchos servidores, portales y aplicaciones disponibles, gratuitas o pagas pero con una prueba gratuita, como Audiolibros.com, Audible, Storytel o muchísimos canales de You Tube o listas de reproducción de Spotify.

Sin importar qué tipo de narrativa sea tu favorita, los audiolibros han llegado para cambiar nuestra forma de leer y abrirles paso puede ser una de esas grandes elecciones que hacemos mientras nos quedamos en casa. Este es el momento para adoptar nuevos y buenos hábitos que se quedarán con nosotros cuando volvamos a retomar nuestras actividades y hacer nuestra rutina un poco más sana y constructiva.