Los cactus se han convertido en una de las plantas más versátiles para darle a cualquier habitación. Son sinónimo de resistencia y su capacidad para purificar el aire, las ha convertido en la planta perfecta para cualquier habitación.

Aunque es cierto que los cactus suelen requerir menos cuidados que otras especies de plantas, hay que tener varias cosas en cuenta para cuidar y conservarlos saludables en espacios cerrados.

La maceta

Siempre es recomendable elegir una maceta de arcilla barnizada, ya que al ser de barro permitirán la evaporación del regado en menor tiempo y el barniz evitará la acumulación de sales que pueden ser perjudiciales para la planta a largo plazo.

También es importantísimo que tenga agujeros de un centímetro en el fondo para el drenaje apropiado.

El sustrato

Requieren sustratos que ofrezcan mayor capacidad de drenaje; es por esto que es común que veamos sustratos especiales para cactus. Sólo debemos mezclar partes iguales de arena negra y perlilla, esta mezcla evitará que el agua se estanque en la maceta y pudra nuestro cactus.

El Riego

Usualmente, lo recomendable es hacerlo una vez por semana en primavera y verano y una vez cada quince días en otoño e invierno.

Ubicación

La mayoría de las variedades de cactus requiere varias horas de sol al día para crecer, es por esto que lo ideal es ubicarlos en una ventana en la que estén expuestos al sol. Sin embargo, la exposición excesiva también puede ser nociva, si notamos que el cactus se torna amarillento o empieza a blanquearse, deberemos ubicarlo en una zona con menor exposición de luz.