Son muchos los que viven rodeados de excesos totalmente preocupados por tener, y ya no tanto por ser, como si las posesiones determinaran la felicidad. Por qué es necesario parar y volver a lo esencial

Muchos psicólogos coinciden en que la sociedad está cambiando abruptamente y se está inclinando por encontrar nuevas formas de satisfacción personal. Lo superficial, que reina la cotidianeidad actual, quedaría relegada por un nuevo modo de concebir la vida: la simpleza.

Diremos adiós a la comida rápida para darle la bienvenida a la orgánica; apagaremos la tele para leer un buen libro o revista; estaremos menos obsesionados por la tecnología. Lo simple volverá a regir, como si se tratase de una moda retro. Este nuevo estilo de vida propuesto, mucho más sano y positivo, nos permite escuchar lo que realmente necesita nuestro
cuerpo y nuestra mente, elegir desarrollarnos como personas y hacer oídos sordos al mundo del consumo.

Volver a la naturaleza
A veces, una caminata por el parque, respirando profundo y disfrutando del sonido de los pájaros, nos permite renovar energías y sentirnos a gusto, sin que nos importe estar a la moda o encajar en la sociedad.

La felicidad sustentable
Esta filosofía propone disfrutar al máximo de cada momento que vivimos, ser agradecidos y tolerantes, evitar compararnos con los demás o criticar la posición ajena, hacer más ejercicio y adoptar una dieta más saludable.

¡A desconectarnos!
Es importante volver a lo primario para redescubrirnos como seres independientes y desapegarnos de los aparatos.
Aunque el alejarnos (al menos un poco) de los bienes materiales, la inmediatez y las corridas pueda generarnos mucha ansiedad, nos servirá para redescubrir que podemos divertirnos por nuestros propios medios y que existen nuevas formas de ser felices, dejando atrás lo superfluo que rodea nuestras vidas y recuperando el equilibrio interno.