En la lucha feminista se escucha un gran concepto que nos marca el camino: empoderamiento. Pero, ¿qué significa? ¿Cómo llega una a sentirse empoderada?

Según la RAE, empoderar significa “conceder poder a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida”. Pero, ¿quién concede ese poder al colectivo? ¿El Estado? ¿El resto de la sociedad? ¿Dios? ¿Superman? La RAE se saltea que el colectivo mismo es quien tiene que concederse ese poder. Las mujeres, ¿entramos en ese tipo de colectivo que ejercería la acción de empoderar? ¿Estamos desfavorecidas socioeconómicamente? Pues claro que sí. Somos un colectivo que busca autogestionarse para mejorar nuestras condiciones no solo de vida, sino también de ser y de existir en este mundo.

El “empoderamiento de las mujeres” es un término de estrategia para la igualdad, que fue creado en 1995 como referencia al crecimiento de la participación de las mujeres en los procesos políticos, tales como tomar decisiones y acceder al poder.

Pero este término no solo alcanza la dimensión política, sino que también debe alcanzar (incluso antes) la individual y “casera”, la propia de cada una de nosotras. Empoderarse significa, primero tomar conciencia del propio valor y poder individual, para más tarde encontrar el valor y poder colectivo que nos lleva a la lucha por la igualdad.

En esta sociedad patriarcal que nos agrede con sus estructuras de género, no estamos en la misma condición que los hombres para poder sentirnos dignas y tener amor propio. Por eso hay que hacerse consciente del poder individual que cada una tiene para recuperar la dignidad como personas. Se trata de encontrar tu propio valor y descubrirte como persona en tu entorno, rompiendo con los estereotipos de género que toda la vida nos enseñaron.