Por Nayla Latcovich

El 20 de marzo se decretó la cuarentena obligatoria en todo el país debido a la pandemia del coronavirus. Desde entonces, fuimos testigos de cambios de hábitos, noticias tristes, crisis económicas pero también situaciones divertidas. Sabemos que los verdaderos héroes son los que trabajan en salud. Sin capa pero con máscara son los que están al frente de batalla y, como muchos que salen a trabajar, arriesgan sus vidas todos los días.

Seguramente nunca pensaste, como nosotros, que desde casa podíamos salvar el mundo. Cuidándonos a nosotros, a nuestras familias y a nuestros vecinos. Al principio creíamos que iba a ser por poco tiempo y ahora ya perdimos la cuenta. Muchos se convirtieron en cocineros expertos, otros incursionaron en el yoga y la meditación, algunos ya vieron todas las series de Netflix,  jugaron e hicieron tarea con sus hijos y hasta aprendieron a hacer video llamadas.

Pero no debemos romantizar la cuarentena. Ya que al interior de los barrios más humildes de la región, no es fácil cumplir con el aislamiento obligatorio debido a las condiciones habitacionales. Muchos no tienen agua potable y tienen que ir a los comedores para buscar viandas o acercarse a las escuelas y clubes por bolsones de alimentos.

Con más de 60 días de cuarentena y una flexibilización que se fue dando en etapas, sigue siendo dispar la actividad de los comerciantes. Por un lado están aquellos rubros esenciales como las farmacias, ferreterías, despensas que nunca cerraron y todos los días debieron ir extremando las medidas de seguridad e higiene para cuidarse y para cuidarte.

Otros comercios fueron abriendo de a poco y tuvieron que reinventarse para no cerrar. Por eso vemos que algunos sumaron la venta online y el delivery que antes no tenían. Tuvieron que difundir sus productos en redes sociales y crear páginas webs. Muchos profesores empezaron sus clases en plataformas virtuales y los bares y cervecerías están haciendo envíos a domicilio.

El escenario es de mucha incertidumbre, todavía no se levantaron todas las persianas.  Muchos locales están cerrando después de años de trabajo. No sabemos cómo va a seguir la situación pero debemos pensar en positivo, tener paciencia y reinventarnos.

Pronto nos encontraremos con nuestros seres queridos y le daremos un gran abrazo a cada uno.