La Isla Paulino es una perla: tiene una riqueza natural, patrimonial y artesanal única. Te invitamos a viajar en el tiempo, a poner en juego los sentidos y recordar aromas de otra época.

Por Nayla Latcovich

A tan solo 20 minutos en lancha se encuentra un lugar único en la Región. Está allí desde 1887, cuando Paulino Pagani llegó de Lombardía para trabajar en la apertura del canal Santiago. Construyó un recreo y la gente empezó a decir: “Vamos de Paulino”. Así nació la Isla Paulino.

El reloj marca las 13.30hs. y nos preparamos para embarcar. Comienza un nuevo recorrido por el delta que durará algunas horas. Los visitantes suben a la máquina del tiempo y viajamos al siglo XIX acompañados por Daniela Mondelo, museóloga y guía local.

Cuando descendemos de la embarcación nos recibe un paisaje colmado de hortensias, flores, viñedos, frutas y verduras que saben cultivar los isleños. La tradición inmigrante nos sorprende a cada paso. Las casas son centenarias y están construidas con maderas y chapas del lugar, todas montadas sobre pilotes. La Paulino se caracteriza por una fauna en la que predominan reptiles, anfibios, insectos y aves.

Según el censo de 1897 la isla llegó a tener 589 habitantes. Hoy viven 19 personas sin electricidad, gas ni agua potable.

El viento nos pega en la cara y el sol está fuerte, pero emprendemos la caminata hasta la playa escuchando historias y anécdotas de la Paulino. Aquí “el visitante recupera su infancia”, afirma Daniela, y comenta que su abuelo tomaba licor de jengibre cuando salía a montear. Él decía que era fundamental tomarlo en ayunas para no resfriarse. Hoy en el mercado cada receta es aquella que pasó de generación en generación.


¿Sabías que?

El Indio Solari en su autobiografía afirmó que: “Cuando la cosa se ponía brava, mi amigo Alejandro me llevaba a la isla Paulino. Es un lugar donde vivían cuatro familias, que hacían vino patero. Yo iba, ponía la carpita al lado de lo de Romagnoli, que me daba una damajuana. No había ni una despensa, ahí: Romagnoli mataba un pollo para mí.”


El Mercado de la Ribera funciona en la calle 170 y 8 de Berisso. Se hizo por y para los productores hace 7 años y abre el segundo domingo de cada mes. Aquí podemos encontrar cestería, cerámicas, dulces, salsa puchero, conservas, vino de la costa, quesos y miel, entre otros productos regionales.

Al finalizar el recorrido compro un bolsón de verduras y una mermelada de pera para llevar a casa. El desafío ahora es preservar la historia y costumbres de este humedal, como dijo una vez un hombre de Misisipi, el más austral del mundo.


RegioTip

En temporada alta la lancha colectiva sale a partir de las 8:00, cada dos horas y hasta las 18:00 hs.

Mientras que el viaje de vuelta se realiza a partir de las 8:30, también cada dos horas.

El costo ida y vuelta es de $200. Hay proveedurías y campings.