Luxor es Lucas y se define como un laburante visual que desde hace 10 años interviene las calles con su trabajo independiente. Todos los días dibuja, observa y estudia. Elige la calle como lienzo y con sus pinturas cuenta historias y llena los barrios de color.

Cuando hice esta entrevista las palabras protocolo, coronavirus, nueva normalidad o tapabocas no formaban parte de nuestra cotidianeidad. No la voy a olvidar porque fue el domingo 15 de marzo. El encuentro había sido pactado para las 7 de la tarde en El Obrador, que está ubicado en 45 entre 22 y 23, La Plata. Llegué media hora tarde porque esperar 2 micros en la ciudad se hace difícil durante los fines de semana. Luxor me esperó y me invitó a conocer su espacio. Fue como entrar en un túnel de arte popular, lleno de colores, texturas, música y mucho verde.

Hoy, desde La Regional, te invitamos a descubrir a Luxor y su obra, en una charla de domingo, justo antes de que frenara el mundo.

¿Cómo empezaste?

Empecé profesionalmente hace 10 años, hago intervenciones en la vía pública pintando murales. Siempre hice un poco de todo, dibujé e hice cosas visuales. Tuve un paso por la facultad y después un camino más independiente. Dibujar es el lenguaje básico para la pintura y el grabado que es lo que más hago.

La primera vez fui a un terreno baldío. Las primeras expresiones son como uno puede y con los elementos que tiene. No me acuerdo cuándo me llamaron para pedirme un trabajo especial, se fue dando a través del tiempo. Hice más de 300 obras, pero las dejé de contar, aunque sí me acuerdo de todas las pintadas que hice.

A cada pintura la cargo de sentido, no espero la oportunidad de mi vida para hacer algo. Es estar vivo y poder hacer lo que me gusta. Vivo con la misma intensidad pintar en mi taller, como salir a hacer un mural inmenso.

¿Cómo es el trabajo de realizar

un mural?

El mayor trabajo está en lo que quiero decir y no en la técnica que voy a utilizar. El chiste está en cargar de sentidos y sentires lo que hago.

¿Qué significa formar parte del Obrador?

En El Obrador somos 5 personas, entre fileteadores, muralistas, tatuadores y escultores que vamos creciendo en comunidad. Acá no me dedico solamente al formato cuadros. Intervengo desde remeras, zapatos, remeras, delantales, cajones peruanos, zapatos, vestidos, un libro. Voy mezclando para no aburrirme. Estoy en toda la cadena de producción de mis obras, me gusta el trabajo artesanal y hago series de pequeñas tiradas.

A mí me interesa la independencia como laburante, entonces realizo mi propia producción y la vendo a precios populares para que la gente pueda acceder.

¿Realizás talleres?

Cuando estoy pintando se acerca mucha gente y eso se transforma en un taller. Es una participación activa, mis talleres son los murales que hago en la calle. No doy clases porque entiendo que ahora estoy en una etapa de exploración.

¿Sobre qué temas te gusta pintar?

No me gusta explicar el significado de lo que hago, me parece que se tiene que explicar por sí solo. Las pinturas son más para ser percibidas y vividas. Pintar es como agregar condimentos. Por eso cada uno lo interpreta como quiere.

¿Qué técnicas utilizás?

Uso aerosoles, pinceles, rodillos, siempre con látex. Puedo pintar con lo que venga. Cada material tiene su particularidad y trato de mezclarlos, uso de todo un poco. No me quedo en una sola posibilidad.

¿Cómo es la búsqueda para hacer una obra?

Considero que estar inspirado es como estar contenido y no sale nada bueno. El arte es estar más exhalado, como suelto de sentimientos. Me gusta ir a un lugar sin boceto y no trabajo con imágenes previas. El trabajo es más emocional que plástico. Pienso al arte como una gelatina no como un edificio. Nunca sé lo que voy a hacer.

¿Cuándo pintas tenés en cuenta el contexto?

Sí, siempre los colores tienen que ver con el entorno que siempre está e influye. Cuando llego empiezo a charlar con la gente que habita ese mural y conocer quiénes son porque cada lugar es particular.

¿Qué proyectos tenés a futuro?

No tengo expectativas a futuro, vivo mucho el presente. Festejo mis años de autogestión y ahora estoy preparando dos libros, uno con murales y otro con dibujos de materiales que me gustaron. Disfruto cada situación y pienso que no hay grandes oportunidades. No me interesa lo gigante y mega famoso que te vende el sistema.

“Elijo la calle como lienzo, siempre pinté en la calle”.

¿Hiciste obras en otras ciudades?

Sí, soy mucho de ir a pueblos y a la Ciudad de Buenos Aires. También viajé a Italia, Brasil, Uruguay, Perú. Viajo para pintar y siempre hay murales de por medio, aunque siento que pintar es un viaje en sí mismo.

“No hay mejor manera de conocer la cultura popular de un lugar que por medio de un mural. Ya no sos ese turista que no tiene compromiso, que llega, consume y se va. Yo voy y dejo algo”.

La entrevista terminó y afuera ya oscureció. Antes de irme Luxor me muestra los objetos intervenidos y quedo impresionada con los colores y las formas que veo. Siento que adentro de ese espacio hay una energía y una luz diferente. Saludo a todos los que estaban en El Obrador, saludo con un beso. Quizás el último del año.