¿Quién no sueña con tenerlas simétricas, bien tupidas, con un tono parejo y el arqueado más natural? Para lograr este objetivo existe actualmente una técnica con excelentes resultados: microblading.

¿De qué se trata? Muy simple: es una técnica que permite redibujar las cejas para darles grosor, forma, color y definición a través de un maquillaje semipermanente realizado pelo por pelo. “La idea es que el diseño de la ceja se adapte al rostro de cada persona. Mi trabajo consiste en mirar sus caras con detenimiento, tomar mediciones muy exactas, seguir la columna natural de sus cejas y elegir un pigmento que sea el más indicado para su tono de piel.

La sesión dura una hora y media o dos. Una vez que tomo las medidas de la cejas y encuentro la simetría perfecta, realizo el diseño con un lápiz negro, delineo y le pido a la paciente que se mire al espejo para corregir juntas lo que consideremos necesario. Luego de debatir llegamos a un acuerdo y comienzo a trabajar con la pluma y los pigmentos. Pero te diría que el diseño es clave

SIN DOLOR.
El microblading es ideal para aquellas mujeres que sufren escasez de pelo en las cejas y pérdida de espesor –sea por exceso de depilación, problemas hormonales o por el paso del tiempo–, pero también para chicas jóvenes que simplemente desean aumentar la densidad, oscurecer o retocar las cejas para potenciar su mirada.