Se trata de relaciones que generan sufrimiento, dependencia, malestar físico y emocional y a pesar de esos sentimientos negativos no pueden disolverse ni cambiar

Las parejas tóxicas se construyen a través de vínculos enfermos. De esta manera la víctima elegida, que sería la persona sana, tiene características específicas que le sirven al depredador: ser exitosa, talentosa,capaz, inteligente mientras que el victimario se caracteriza por ser egocéntrico, narcisista, sin empatía con el otro, manipulador, autoritario, controlador y absolutamente dañino.

En este contexto suelen aparecer ciertos rasgos a tener en cuenta que suceden en esta interacción como, por ejemplo, menosprecio y denigración (podría darse por medio de burlas o bromas), intimidación y control por medio de un carácter fuerte o persuasivo.

Alertas

Los celos excesivos

El manejo económico

Los llamados a toda hora

El control permanente del celular

La manipulación

El aislamiento hacia los amigos y la familia.

Generalmente, la víctima sufre de desvalorización, falta de merecimiento, de reconocimiento, angustia, carencia de autoestima y cuando encuentra alguien que se fija en ella, que la enamora, suele entregarse de manera absoluta. No hay víctima sin victimario, ni viceversa. Por lo tanto, un victimario es alguien que necesita estar en control absoluto de la situación y utiliza técnicas de manipulación y sometimiento para llevar a cabo sus demandas permanentes.

Cómo romper estos vínculos tóxicos

El primer paso es tomar consciencia que lo que están viviendo no es amor, ni es sano.

Una vez identificado que hay un problema, sería conveniente pedir ayuda psicológica, así como también poder buscar apoyo emocional en los seres queridos. Encontrar ayuda podría colaborar en la decisión de romper el vínculo y poder sostenerlo siendo firmes. Aceptar que el amor no lo soporta todo, no se puede con todo, no cuando implica daño, violencia, dependencia, angustia y desvalorización.